BIO Y PROCESO DE DECODIFICACIÓN – 
✍️ YYUNCACELETRA (M.L.C.)



Codos ásperos: cuando el cuerpo se protege para seguir avanzando

Hay zonas del cuerpo que no buscan belleza.
Buscan resistencia.

Los codos son una de ellas.
Sirven para apoyarse, empujar, abrirse paso.
No acarician: avanzan.

Cuando los codos se vuelven ásperos, se engrosan o se descaman, y pueden doler al apoyarlos
, muchas veces no hablan de descuido.
Hablan de defensa.

De seguir adelante aun cuando el camino no es blando.
De sostenerse en varios frentes.
De hacer lo que hay que hacer, incluso cuando pesa.

Desde la decodificación, los codos suelen asociarse a:

  • abrirse espacio
  • proteger el propio territorio
  • avanzar entre otros
  • resistir sin retroceder

No es agresión.
Es auto-sostén.

A veces no empujamos por querer controlar.
Empujamos porque estamos ahí, presentes, respondiendo.
Porque sentimos —consciente o inconscientemente— que si no lo hacemos nosotros, no se hace.

Y el cuerpo acompaña.
Endurece.
Se cubre.
Se prepara.

Pero llega un punto en el que tanta defensa cansa.

No se trata de dejar de avanzar.
Ni de soltar el hacer.

Tal vez se trate de algo más sutil:

dejar de cargar sola con el resultado.

Fluir no es “no hacer nada”.
Es hacer sin apretar todo el tiempo.
Es permitir que no todo dependa de uno.

A veces, cuando esa idea se mira con honestidad y ternura,
el cuerpo empieza a aflojar solo.

Como diciendo:
“Ok… no tengo que empujar tanto.”

Y entonces, de a poco,
la piel deja de necesitar endurecerse.

 

Preguntas para reflexionar (podés dejarlas al final, muy suaves):

  • ¿En qué áreas de mi vida sigo avanzando desde la resistencia?
  • ¿Dónde siento que no hay red si yo no empujo?
  • ¿Qué pasaría si algo no sale perfecto… y aun así estoy a salvo?

NOTA: Esto no reemplaza la consulta médica. Es una mirada emocional desde la biodecodificación para reflexionar.



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